Son tiempos de incertidumbre los que se presentan ahora. Nunca antes nuestros empresarios se han enfrentado a una crisis sanitaria que les ha obligado el cierre de sus negocios durante meses. Pero sí es cierto que esta crisis nos ha cogido más preparados que el escenario de 2008. Las empresas asociadas a GICA son más profesionales, más sólidas y están más saneadas que hace unos años. Estos condicionantes han provocado que, a pesar del golpe, se comporten como el bambú: se van ondeando con el viento, pero al final, se siguen manteniendo el pie. Y eso está provocado también porque cuentan con más empresas a su lado que las apoyan, y que están respaldados por una asociación que vela por sus intereses.

De hecho, los últimos datos estadísticos que se van recogiendo en el sector señalan a que caminamos, aunque a paso lento, hacia una recuperación generalizada. Los precios se van manteniendo u oscilan muy poco hacia arriba. Lo único que sí cambia es la preferencia de compra. Según datos de una encuesta realizada entre los asociados de GICA, el 70% de los clientes compradores ha virado su búsqueda hacia viviendas con más espacio y terrazas o jardines. El confinamiento durante meses nos ha enseñado a valorar los pros y contras de nuestras viviendas y ahora es el momento de cambiar.

Según los datos del último barómetro de UCI SIRA, la mitad de los encuestados opinan que el mercado inmobiliario se mantendrá en general estable, e incluso son optimistas en este sentido porque ven de la misma manera el futuro inmediato. Es tónica a nivel nacional también la estabilidad en los precios y en la oferta de inmuebles puestos a la venta. Según esta encuesta, no hay motivo de alarma en el sector, ya que a medio plazo se prevé una recuperación del sector, eso sí, con mucho trabajo.